La operación minorista de Banco Itaú Colombia tenía un problema estructural: funcionaba a una escala limitada que ponía techo a su rentabilidad por bien que se gestionara. En diciembre de 2025, Itaú anunció que transferiría todo el negocio minorista al Banco de Bogotá, y el 31 de julio de 2026 se cerró la venta, con la autorización de la Superintendencia Financiera de Colombia cumplida.

La operación trasladó una cartera de unos 267.000 clientes —casi COP$6,45 billones en préstamos de consumo e hipotecarios y unos COP$4,80 billones en depósitos— al Banco de Bogotá y a Banco de Bogotá Panamá, a un precio equivalente al valor en libros de los activos y pasivos transferidos: aproximadamente COP$1,64 billones, sujeto a ajustes contractuales.

El punto nunca fue el precio de venta. Cerrar la transferencia reduce los activos ponderados por riesgo de Itaú Colombia en unos COP$3,8 billones, bajando marcadamente la intensidad de capital y el perfil de riesgo del balance colombiano, y una ampliación de capital de COP$240.000 millones completada en julio fortalece la operación mayorista restante. El CEO de Itaú Chile, André Gailey, fue explícito en que esto «no representa una salida del mercado colombiano, sino una reasignación de capital hacia los negocios en los que tenemos escala, capacidades regionales y una propuesta de valor diferenciada».

La transacción conlleva un impacto extraordinario estimado después de impuestos de unos COP$561.700 millones —COP$505.000 millones reconocidos a finales de julio, el resto durante el resto de 2026—, en su mayoría costos de reestructuración y deshacer coberturas. A cambio, Itaú Colombia obtiene una estructura más simple y flexible, concentrada en banca corporativa, tesorería y filiales especializadas.

Vendida a valor en libros por unos COP$1,64 billones; los activos ponderados por riesgo caen unos COP$3,8 billones, con una ampliación de capital de COP$240.000 millones completada en julio que respalda el crecimiento mayorista.

Es un caso limpio de salida como estrategia: se vendió un banco minorista nacional porque la escala, no el esfuerzo, era la restricción determinante.

La operación valora la decisión en términos de balance —COP$3,8 billones de activos ponderados por riesgo liberados— y no en términos de ingresos.

Muestra a una multinacional reasignando dentro de un país en lugar de abandonarlo, manteniendo los negocios corporativo y de tesorería mientras se desprende del minorista.

Vender a valor en libros una unidad de escala insuficiente puede superar a intentar hacerla crecer: el capital y la atención gerencial liberados revalorizan todo el balance.

COP$505.000 millones del impacto extraordinario ya se habían reconocido a finales de julio de 2026. Itaú fijó a su operación colombiana la meta de obtener retornos en línea con su costo de capital para finales de 2028, con el negocio mayorista creciendo sobre la base de capital fortalecida.

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Las fuentes

  1. Itaú Successfully Completes the Transfer of Its Retail Banking Business in Colombia and Strengthens Its Focus on Corporate Banking Markets Insider (GlobeNewswire) · markets.businessinsider.com ·