El 17 de octubre de 2023, Tupperware nombró a Laurie Ann Goldman como CEO y renovó su consejo mientras el icónico fabricante de recipientes intentaba superar sus recientes dificultades. Goldman, anteriormente CEO de Avon North America y de Spanx, sustituyó a Miguel Fernandez, quien dejó el cargo tras tres años en él y también abandonó el consejo. Junto con el cambio se incorporaron tres nuevos directores al consejo. La presidenta Susan Cameron enmarcó la medida: «Ahora es el momento adecuado para incorporar un nuevo liderazgo, y Laurie Ann está excepcionalmente bien preparada para impulsar nuestra estrategia a largo plazo y acelerar el crecimiento».
La empresa que Goldman heredó estaba en una situación muy delicada. A principios de 2023, Tupperware había advertido a los inversores sobre su capacidad de sobrevivir como empresa en funcionamiento, y retrasó varias veces su información financiera durante el año. Una presentación ante el regulador de valores en agosto reveló «múltiples incorrecciones en periodos anteriores y debilidades materiales en el control interno sobre la información financiera». El mercado había castigado duramente a la marca: la acción acumulaba un descenso del 47% en lo que iba de año y la capitalización bursátil apenas superaba los 100 millones de dólares.
Los inversores acogieron con agrado el cambio de liderazgo: las acciones cerraron un 8% más altas, a 2,18 dólares, el día del anuncio. Pero el nombramiento en sí no resolvió ninguno de los problemas de fondo: los fallos en la información financiera, las debilidades de control y la duda sobre la continuidad como empresa en funcionamiento seguían todos pendientes, y el cambio de rumbo descansaba ahora en una CEO cuyo encargo declarado era impulsar la estrategia a largo plazo y acelerar el crecimiento.
Las acciones cerraron un 8% más altas, a 2,18 dólares, el día del anuncio, aunque seguían acumulando un descenso del 47% en lo que iba de año, con una capitalización bursátil apenas superior a los 100 millones de dólares
Tupperware había advertido a los inversores a principios de 2023 que podría no sobrevivir como empresa en funcionamiento.
Había retrasado varias veces su información financiera, y una presentación de agosto reveló incorrecciones y debilidades materiales en los controles internos.
Miguel Fernandez había estado tres años como CEO sin detener el declive, así que el consejo buscó fuera un CEO experimentado en marcas de consumo.
El consejo también se renovó, incorporando tres nuevos directores y retirando a Fernandez, vinculando el cambio de gobernanza al restablecimiento del liderazgo.
Un cambio de liderazgo compra buena voluntad y tiempo para una marca en dificultades, no una solución. Los fallos de control y la duda sobre la continuidad como empresa en funcionamiento todavía tiene que resolverlos quien asuma el cargo.
El primer veredicto del mercado fue positivo: las acciones cerraron un 8% más altas, a 2,18 dólares, ese día. Todo lo difícil seguía por delante: la acción seguía acumulando un descenso del 47% en lo que iba de año, la capitalización bursátil apenas superaba los 100 millones de dólares, la información financiera aún no se había puesto al día y las debilidades materiales en el control interno aún no se habían corregido. El encargo de Goldman, en palabras de Cameron, era impulsar la estrategia a largo plazo y acelerar el crecimiento, frente a una advertencia sobre la continuidad como empresa en funcionamiento que seguía constando en el registro.
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Las fuentes
- Tupperware shares surge after company replaces CEO, shuffles board CNBC · cnbc.com ·