En noviembre de 2005 las cifras eran inequívocas. Konica Minolta, el tercer mayor fabricante mundial de película fotográfica después de Eastman Kodak y Fuji Photo Film, preveía una pérdida neta consolidada de 47.000 millones de yenes (407,9 millones de dólares) para el ejercicio que terminaba en marzo de 2006, contabilizada frente a un cargo de 90.000 millones de yenes para racionalizar la producción, depreciar activos y recortar empleos en su división de cámaras y película. El mercado del que dependía se contraía más de un 20 % anual a medida que se extendían las cámaras digitales.

El 19 de enero de 2006 la empresa fue más allá del recorte y anunció una retirada total de los negocios de cámaras y película en color: la producción de cámaras compactas cesaría en marzo de 2006, la de película fotográfica y papel en color en marzo de 2007, y una parte de sus activos de cámaras réflex digitales se vendería a Sony, con la que había acordado en julio de 2005 desarrollar conjuntamente réflex digitales. El presidente Fumio Iwai, que declaró a los periodistas «quería poner un final claro al asunto», fue sustituido por el vicepresidente Yoshikatsu Ota el 1 de abril.

La salida cerraba el círculo de una empresa de solo dos años: Konica Minolta se había creado en agosto de 2003 mediante la fusión de dos pioneros de la fotografía: el fabricante del primer papel fotográfico de Japón (1903) y de la primera película en color del país (1940). El analista de JP Morgan calificó el cierre de «sorpresa positiva» y «un movimiento audaz, poco frecuente entre las empresas japonesas», y pronosticó que la acción subiría ahora que «los tradicionales negocios de cámaras y película eran vistos como un obstáculo para el crecimiento de los beneficios... y ahora desaparecerán por completo».

Eliminó un mercado de película que se contraía más de un 20 % anual y la pérdida neta de 47.000 millones de yenes que provocaba, suprimiendo lo que los analistas calificaban de obstáculo para el crecimiento de los beneficios.

El declive de la película era estructural, no cíclico: un mercado que se contraía más de un 20 % anual no podía recuperarse solo con recortes de costes.

La retirada parcial de noviembre de 2005 —reducir las cámaras y la película pero mantenerlas— demostró que la dirección había aceptado el diagnóstico; la salida total de enero simplemente cortó la hemorragia antes.

Vender los activos de réflex digitales a Sony convirtió una línea de producto moribunda en efectivo y en una relación, después de que ambas empresas pasaran 2005 desarrollando conjuntamente réflex digitales.

El cambio de liderazgo del mismo día dio a la decisión un responsable claro: Iwai puso fin al asunto y Ota llegó para construir lo que vendría después.

Fusionar dos negocios moribundos compra tiempo, no supervivencia: apenas dos años después de que Konica y Minolta se combinaran, el grupo puso fin al mismísimo negocio que creó a ambas: salir limpiamente superó a desangrarse lentamente.

La producción de cámaras compactas terminó en marzo de 2006 y la de película fotográfica y papel en color en marzo de 2007, con los activos de réflex transferidos a Sony. Fuji Photo respondió con un comunicado en el que afirmaba que seguiría fabricando película, mientras los analistas decían que la salida presionaría a Fuji para reducir su propio negocio de película. Ota asumió la presidencia el 1 de abril de 2006, heredando un grupo cuyos negocios heredados deficitarios habían sido extirpados y cuyas operaciones restantes —libres de lo que JP Morgan llamaba un obstáculo para el crecimiento de los beneficios— ya no cargaban con el lastre de la película.

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Las fuentes

  1. Konica Minolta pulls plug on cameras, film NBC News (Reuters) · nbcnews.com ·
  2. Konica Minolta abandons cameras, film CNET · cnet.com ·