Entre 2014 y 2018, Methodist Le Bonheur Healthcare, el mayor sistema de salud de Memphis y una entidad sin ánimo de lucro, demandó a más de 8.300 pacientes por facturas impagadas, muchos de ellos de bajos ingresos. Tras obtener sentencias, intentó embargarles el salario, en ocasiones incluso cuando el demandado era empleado de Methodist, según una investigación de MLK50 y ProPublica de junio de 2019.
Las cifras que el hospital entregó después al senador Chuck Grassley mostraron que había cobrado algo más de 169 millones de dólares desde 2014 a más de 977.000 pacientes con facturas vencidas al menos 30 días, pero solo el 1 % de ellos recibió ayuda financiera durante los procesos de cobro.
Tras las publicaciones, Methodist cambió de rumbo. Retiró miles de demandas y solo ha presentado dos nuevas por facturas impagadas desde julio de 2019, borró al menos 11,9 millones de dólares que debían más de 5.300 demandados y anunció que ya no demandaría a sus propios empleados. Los hogares por debajo del 250 % de las directrices federales de pobreza, algo más de 64.300 dólares para una familia de cuatro miembros, ahora pueden acogerse a una condonación del 100 % de las facturas, frente al 125 % anterior, y Methodist no demandará a nadie por debajo de ese umbral, independientemente de su situación de seguro.
En diciembre de 2020, Grassley escribió que las respuestas de los hospitales mostraban que las normas del código tributario para los hospitales exentos de impuestos, la Sección 501(r), necesitaban reforzarse, no suavizarse, ya que la mala prensa que lleva a un mejor comportamiento era una forma insostenible de distinguir los hospitales sin ánimo de lucro de los lucrativos. Los documentos de Methodist mostraban que unos 96,4 millones de dólares, o el 42 %, de su beneficio comunitario neto de 228 millones en 2018 correspondían a atención con descuento o gratuita para pacientes indigentes.
Miles de demandas retiradas (dos nuevas desde julio de 2019); al menos 11,9 millones de dólares que debían más de 5.300 demandados fueron borrados; el umbral de atención gratuita se elevó del 125 % al 250 % del nivel de pobreza.
El cobro funcionaba por volumen: los trabajadores de la ahora cerrada agencia de cobros ganaban una comisión del 10,75 % sobre los importes cobrados por encima de 30.000 dólares al mes, y solo el 1 % de los pacientes en cobro recibió ayuda.
Con el antiguo umbral del 125 % de las directrices de pobreza, los pacientes entre el 125 % y el 250 % no podían acogerse a una condonación total, incluso cuando el hospital los demandaba.
Methodist dijo que utilizaba agregadores de datos de terceros para verificar los ingresos antes de demandar, pero aun así se demandó a pacientes de bajos ingresos, como un empleado de supermercado que ganaba 13.800 dólares, y sus deudas crecieron.
El cambio se impulsó desde fuera: se produjo en respuesta a los artículos de MLK50–ProPublica y a la investigación de Grassley.
Una maquinaria de cobro basada en el volumen y las comisiones puede revertirse en meses una vez que queda al descubierto, pero la reforma surgió del periodismo y de la investigación de un senador, no de una auditoría interna.
A diciembre de 2020, Methodist no había respondido a las solicitudes de comentario sobre las nuevas cifras. Su director ejecutivo dijo a Grassley que prestar atención independientemente de la capacidad de pago es esencial para su tradición. Durante la pandemia, Methodist dijo que los recortes de cirugías electivas redujeron los pacientes atendidos en más del 40 % y le dejaron 28 millones de dólares por debajo de las ayudas estatales y federales, lo que provocó suspensiones de empleo y reducciones de las vacaciones pagadas.
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Las fuentes
- Nonprofit Hospital Almost Never Gave Discounts to Poor Patients During Collections, Documents Show ProPublica (with MLK50: Justice Through Journalism) · propublica.org ·