El Hospital Zuckerberg San Francisco General, sede de la sala de urgencias más grande de San Francisco, había tomado durante años la poco habitual decisión de quedar fuera de la red de todos los planes de seguro médico privados. Cuando Nina Dang, de 24 años, fue llevada allí en ambulancia tras un accidente de bicicleta en abril de 2018, no sabía que no se aceptaría su plan de Blue Cross, y le facturaron 20.243 dólares.

Después de que Vox informara de su caso en enero de 2019, el hospital redujo la factura de Dang al copago de 200 dólares indicado en su tarjeta del seguro. Tres meses después anunció el mismo cambio para todos: a los pacientes con cobertura privada ya no se les cobraría más de lo que habrían pagado de su bolsillo por la misma atención en centros dentro de la red.

La reforma pone fin al uso por parte del hospital del cobro del saldo restante —enviar a los pacientes el saldo que la aseguradora se niega a pagar— y añade un máximo de gasto de bolsillo vinculado a los ingresos, que va desde cero para los que menos ganan hasta 4.800 dólares para los que más (1.000 por ciento del umbral de pobreza, 251.400 dólares para una familia de cuatro miembros). Los cambios también se aplican a los pacientes con facturas ya pendientes, y la ciudad calcula que el hospital perderá aproximadamente entre 1,9 y 2,2 millones de dólares en ingresos anuales.

Los pacientes con seguro privado ahora no pagan más que los costos de bolsillo dentro de la red; los límites van de 0 a 4.800 dólares según los ingresos; la ciudad estima el costo en 1,9–2,2 millones de dólares al año.

Estar fuera de la red de todas las aseguradoras privadas hacía que todo paciente de urgencias asegurado fuera financieramente vulnerable por defecto.

Los pacientes que llegan en ambulancia no pueden elegir una sala de urgencias dentro de la red, por lo que el poder de fijación de precios era enteramente del hospital.

La historia de Vox convirtió una factura detallada de 20.243 dólares en atención nacional, elevando el costo reputacional de la política por encima de su valor en ingresos.

Extender las nuevas reglas a las facturas pendientes reconocía que el problema había sido la facturación pasada, no solo la futura.

Una práctica de facturación sobrevive hasta que la factura detallada de un paciente se convierte en la noticia: la solución más barata era cobrar a los pacientes asegurados lo que su tarjeta del seguro ya indicaba que debían.

El hospital dijo que los cambios se implementarían en los próximos meses. Por separado, la legislatura de California estaba considerando un proyecto de ley, presentado en febrero de 2019 por el asambleísta David Chiu e inspirado en el reportaje de Vox, que prohibiría a todos los hospitales del estado cobrar más allá del copago o deducible habitual del paciente; estaba prevista una audiencia para la semana siguiente al anuncio.

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Las fuentes

  1. After Vox stories, Zuckerberg Hospital is overhauling its aggressive billing tactics Vox · vox.com ·