Advanced RV fabrica autocaravanas de lujo a medida a partir de furgonetas Mercedes-Benz en Willoughby, Ohio: 50 empleados, sin accionistas externos, y encargos que tardan dos años en completarse. El consejero delegado, Mike Neundorfer, que fundó la empresa en 2012 y nunca la gestionó en torno a las horas extraordinarias, se sumó a principios de 2022 al ensayo de 4 Day Week Global y en abril de ese año pasó a todos a 32 horas con sueldo completo. Él mismo calculó las probabilidades en 50/50: casi todos los demás participantes del ensayo eran oficinas, no talleres.
Los escépticos estaban dentro. Tricia Eller, que dirigía las relaciones con los clientes, levantó la mano en contra —«Esto no va a funcionar»— y en silencio trabajaba los lunes desde casa para atender a los clientes. Los artesanos se pusieron a buscar minutos: los tapiceros pidieron una máquina de coser industrial que une las alfombras en una cuarta parte del tiempo («una obviedad»); el equipo de acabados hizo más plantillas, dispositivos de fijación y cajas para el trabajo repetitivo, y reasignó tareas a quien hiciera cada una más rápido. Seis o siete minutos ahorrados en seis o siete cosas, como lo expresó el acabador Bill Kowalcic, empiezan a forzar el límite.
A los dieciocho meses, el balance honesto: la producción bajó al principio —«pierdes productividad, pierdes algo de volumen, pierdes beneficio», dice Neundorfer— y casi se ha recuperado, y se espera que algunas mejoras lleven a la empresa más allá de su línea base de 40 horas. Los empleados se quedaron, y el ánimo dio un vuelco: la misma Eller ahora llama al domingo su mejor día porque el lunes es suyo. En todo el ensayo, ninguna de las 41 empresas estadounidenses y canadienses que empezaron en 2022 había vuelto a las 40 horas.
Horas reducidas un 20% (de 40 a 32) con sueldo sin cambios; tras una caída inicial, la producción casi se recuperó a los niveles de cinco días en 18 meses.
Demostró la semana de cuatro días fuera de la oficina: el trabajo manual es justo donde los escépticos decían que los recortes de horas tenían que fracasar.
El propietario absorbió un coste real —una caída honesta y temporal de la productividad y del beneficio— en lugar de falsear el resultado.
La recuperación vino de los propios trabajadores: los departamentos pidieron las herramientas y diseñaron los dispositivos de fijación que ahorraron el tiempo.
Una estructura de 50 empleados y sin consejo de administración le permitió experimentar sin la imagen ante los inversores, un lujo del que carecen la mayoría de los fabricantes.
Una semana más corta no es un regalo que se reparte: es un mandato de eficiencia. Las horas solo se recuperan si se empuja a cada departamento a encontrar los minutos que se esconden en sus procesos.
Año y medio después, Advanced RV seguía con cuatro días, con la producción casi de vuelta a la línea base y la contratación no afectada por la semana más corta. El ensayo global al que se sumó siguió informando de cero regresos a las 40 horas entre su cohorte norteamericana de 2022. El material no registra nada más.
CONSULTA LAS PRUEBAS