Ericsson se había convertido en uno de los mayores fabricantes mundiales de equipos de telecomunicaciones y teléfonos móviles a lo largo de la década de 1990, pero el desplome del gasto de capital de los operadores tras el estallido de la burbuja de las puntocom golpeó con fuerza. Ericsson registró la primera pérdida anual de su historia, cifrada en cerca de 2.000 millones de dólares para 2001, incluida una pérdida de 333 millones de dólares solo en el cuarto trimestre, según despachos de agencias recogidos por múltiples medios en enero de 2002. Su negocio de telefonía móvil, que competía con Nokia y Motorola, perdía dinero y arrastraba a una división de equipos que aún tenía demanda real una vez que los operadores reanudaran el gasto.

En lugar de seguir financiando en solitario un negocio de telefonía móvil deficitario, Ericsson lo combinó con las operaciones de telefonía móvil de Sony para formar Sony Ericsson Mobile Communications, una empresa conjunta al 50/50 que comenzó a operar el 1 de octubre de 2001. La operación permitió a Ericsson salir de la fabricación directa de teléfonos móviles manteniendo una participación en cualquier recuperación, y le liberó recursos para concentrarlos en la infraestructura de red. Ericsson también recortó su plantilla drásticamente, de unos 107.000 empleados en 2001 a unos 47.000 en 2005, según su propio relato de ese periodo.

La combinación de la empresa conjunta y los recortes de costes dio la vuelta a la compañía en pocos años. El propio anuncio de resultados de Ericsson en febrero de 2005 reportó un beneficio neto de 19.000 millones de coronas suecas para el conjunto de 2004, revirtiendo una pérdida neta de 10.800 millones de coronas suecas en 2003.

La empresa conjunta de telefonía móvil de Ericsson con Sony en 2001 y los recortes de plantilla de 107.000 a 47.000 empleados en 2005 revirtieron una pérdida neta de 10.800 millones de coronas suecas en 2003 a un beneficio neto de 19.000 millones de coronas suecas en 2004.

Fusionar el negocio de telefonía móvil en una empresa conjunta repartió con un socio el coste de una unidad deficitaria, en lugar de que Ericsson absorbiera las pérdidas en solitario mientras el gasto de los operadores estaba congelado.

Salir de la fabricación directa de teléfonos móviles permitió a Ericsson concentrar capital e ingeniería en la infraestructura de red, el negocio con una demanda a largo plazo más sólida una vez que se recuperara el gasto en telecomunicaciones.

Recortar la plantilla a más de la mitad mientras los pedidos estaban deprimidos ajustó la base de costes de Ericsson al negocio más pequeño en el que se estaba convirtiendo, en lugar de esperar a que los ingresos se recuperaran primero.

Cuando una línea de productos arrastra a un negocio central más fuerte en una recesión de todo el sector, fusionarla o abandonarla puede liberar suficiente capital para sobrevivir hasta que vuelva la demanda.

El beneficio neto de Ericsson alcanzó los 19.000 millones de coronas suecas en 2004, revirtiendo una pérdida de 10.800 millones de coronas suecas el año anterior, según el propio anuncio de resultados de la compañía, tras una pérdida de casi 2.000 millones de dólares en 2001 que fue la primera de su historia. La empresa conjunta Sony Ericsson funcionó hasta 2012, cuando Sony compró la participación restante de Ericsson, mientras que Ericsson creció hasta convertirse en uno de los dos proveedores globales dominantes de infraestructura de red móvil junto a Nokia en los años posteriores a la reestructuración.

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Las fuentes

  1. Ericsson posts $2b loss for year Associated Press / Fox News · foxnews.com
  2. Sony, Ericsson finalize mobile phone joint venture CNN · cnn.com
  3. Ericsson reports full-year net income of SEK 19.0 billion Ericsson · ericsson.com