Starbucks entró en Australia en 2000 y se expandió a un ritmo que superó con creces el apetito local. Para 2008 acumulaba más de 143 millones de dólares en pérdidas y funcionaba con 72 millones de dólares en préstamos de su matriz estadounidense; la crisis financiera global la obligó a cerrar dos tercios de sus locales locales y despedir a casi 700 empleados. En mayo de 2014, Starbucks vendió sus 24 tiendas australianas restantes al Grupo Withers —el imperio de tiendas de conveniencia del multimillonario Russell Withers, propietario de 7-Eleven— con el objetivo declarado de construir «la cadena de café más exitosa de Australia».

Bajo Withers la huella se reconstruyó lentamente: ocho nuevas tiendas en el ejercicio 2023 llevaron el total a solo 67 en todo el país. Los resultados, presentados ante la ASIC y auditados por PwC, mostraron el primer beneficio histórico de la filial: 3,15 millones de dólares en el ejercicio 2023, frente a una pérdida de 5,5 millones el año anterior y 13,3 millones en el año de la COVID. Los ingresos aumentaron un 35 % hasta 157,3 millones de dólares, un crecimiento de dos dígitos que supera con creces el promedio del sector del 4 %, y la facturación por tienda mejoró de poco menos de 2 millones a 2,35 millones de dólares.

La consultora del sector Suzee Brain atribuyó el cambio de rumbo a un relevo generacional: durante años Starbucks «fracasó en Australia porque no conectaba con la cultura cafetera de la Generación Y y los millennials» —esnobs del espresso que rehuían las cadenas—. La Generación Z bebe de otra manera, y la cadena «acertó de pleno en el sector de las bebidas frías, los cold brews, los cafés helados, los frappuccinos, los tés helados», que además tienen precios más altos. El trabajo y el estudio remotos tras la pandemia, añadió, hacen que la gente permanezca más tiempo en las cafeterías.

Primer beneficio histórico: 3,15 millones de dólares en el ejercicio 2023 tras pérdidas de 5,5 millones (ejercicio 2022) y 13,3 millones (ejercicio 2021); los ingresos aumentaron un 35 % hasta 157,3 millones de dólares, y la facturación por tienda alcanzó los 2,35 millones.

Dos décadas de falta de rentabilidad terminaron solo cuando alcanzó la mayoría de edad una nueva cohorte con hábitos afines a las cadenas y a las bebidas frías.

Los cold brews, los cafés helados y los frappuccinos se venden a precios más altos que los básicos de espresso con los que Starbucks perdía dinero.

La facturación por tienda subió a 2,35 millones de dólares, lo que sugiere diseños más eficientes y ubicaciones privilegiadas bajo la reconstrucción de Withers.

Una huella nacional de 67 tiendas mantuvo la recuperación disciplinada después de que la sobreexpansión de la década de 2000 arruinara la economía del negocio.

Una entrada fallida en un mercado puede ser un problema de formato: entregado a un operador local, con menos tiendas en mejores ubicaciones y el producto adecuado para una nueva cohorte, se pueden revertir dos décadas de números rojos.

El beneficio sigue siendo frágil: la empresa presenta un déficit de activos netos superior a 22,3 millones de dólares, muy por encima de su beneficio de 3,2 millones, y el informe auditado por PwC incluye una sección de empresa en funcionamiento que se basa en una carta de apoyo del R.G. Withers Trust en la que promete asistencia financiera suficiente. Starbucks Australia no pagó impuestos en los ejercicios 2022 ni 2023.

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Las fuentes

  1. Gen Z's obsession with iced coffee pays off for Starbucks Australia The Sydney Morning Herald · smh.com.au ·