Takeda, fundada en 1781, apenas acababa de romper dos siglos de presidentes familiares y provenientes de la propia empresa cuando el consejo fue más allá: en abril de 2014 contrató como director de operaciones a Christophe Weber, un ejecutivo francés que dirigía la división de vacunas de GSK y tenía experiencia en nueve países. Dos meses después era presidente y director representante; en abril de 2015 se convirtió en el primer CEO no japonés de una empresa de 234 años.
La entrada por etapas permitió que un externo extranjero conociera la empresa —y que la empresa lo conociera a él— antes de que ocupara el título. Weber pasó una década globalizando: consolidó la I+D entre Japón y Estados Unidos, diversificó el equipo directivo hasta nueve nacionalidades y desplazó la plantilla de un 90% con base en Japón en 2008 a un 70% fuera de Japón en 2016. También lideró la adquisición de Shire por 62.000 millones de dólares que convirtió a Takeda en una de las diez mayores farmacéuticas del mundo.
Su salida fue tan planificada como su entrada. En enero de 2025 Takeda anunció que Weber se jubilaría en junio de 2026 y que Julie Kim —que había llegado con la operación de Shire y había ascendido a presidenta del negocio estadounidense— lo sucedería, convirtiéndose en una de las pocas mujeres al frente de una farmacéutica global de primer nivel.
En una década, Takeda pasó de tener el 90% de su personal en Japón a tener el 70% fuera, y su relevo de CEO culminó con la designación de la responsable para Estados Unidos, Julie Kim, 17 meses antes de que asumiera el cargo.
Una empresa centrada en Japón necesitaba un operador global; contratarlo directamente como CEO se consideró demasiado abrupto, así que entró como director de operaciones.
El consejo se comprometió de antemano —presidente en dos meses, CEO en un año—, lo que dio al externo un mandato y a la organización un calendario.
La década de Weber demostró el modelo, de modo que el siguiente relevo pudo anunciarse con 17 meses de antelación en lugar de improvisarse.
Kim llegó a través de la adquisición de Shire, lo que convirtió a la sucesora en un símbolo de la empresa globalizada que Weber construyó.
Los nombramientos radicales de CEO funcionan mejor por etapas: incorporar al externo como director de operaciones, dejar que se gane el puesto máximo y luego publicar la siguiente sucesión mucho antes de que ocurra.
Kim asumió el cargo en junio de 2026 con un año completo de transición publicada a sus espaldas. La secuencia de tres pasos de Takeda —de un directivo interno al primer externo (2003), de un externo al primer CEO no japonés (2015), y de un CEO no japonés a una sucesora formada dentro del negocio global adquirido (2026)— es ahora una referencia estándar para globalizar la línea de liderazgo de una empresa japonesa.
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Las fuentes
- Takeda CEO talks globalization, innovation in pharmaceutical industry Northeastern Global News · news.northeastern.edu ·
- Christophe Weber, veteran Takeda CEO, to retire next year BioPharma Dive · biopharmadive.com ·