El sector de la confección de Bangladés afrontaba el aumento de los salarios, la escasez de trabajadores y la competencia de Vietnam y Camboya. Sus compradores, entre ellos H&M y Zara, querían prendas producidas en masa entregadas con rapidez, lo que empujó a las fábricas hacia la fabricación inteligente.
Team Group instaló dispositivos Nidle fabricados por su filial Intellier y máquinas semiautomáticas. Nidle contaba piezas y minutos de inactividad en tiempo real; el director general Abdulla Hil Rakib dijo que la tecnología elevó la producción hasta un 10 % y permitió que la misma plantilla produjera más.
El resultado fue positivo en lo operativo pero desigual en lo social. En 4A Yarn Dyeing, la automatización redujo una línea de 58 máquinas a 48 y los trabajadores operaban hasta tres máquinas; los sindicatos dijeron que cada máquina podía sustituir de uno a seis trabajadores y que las mujeres se marchaban porque no podían seguir el ritmo.
El cambio continuó porque las fábricas necesitaban menores costos laborales y mejores márgenes, y las marcas estaban satisfechas con las fábricas inteligentes. Pero los trabajadores y académicos dijeron que las mejoras salariales provinieron de las protestas, no de la automatización, por lo que el éxito dependía de que las fábricas compartieran las ganancias de productividad y ofrecieran capacitación.
Team Group dijo que las máquinas Nidle y semiautomáticas elevaron la producción hasta un 10 %, lo que ayudó al sector a proteger su competitividad exportadora.
Los salarios subieron mientras los trabajadores se volvían más difíciles de encontrar.
Vietnam y Camboya aumentaron la competencia por los pedidos de confección.
Las marcas de moda rápida recompensaban a las fábricas capaces de fabricar prendas con rapidez y eficiencia.
Los datos en tiempo real revelaron cuellos de botella que los supervisores no podían ver desde la línea.
Una herramienta de productividad solo se convierte en una recuperación duradera cuando la capacitación, los objetivos y la remuneración cambian junto con la máquina; de lo contrario, la producción aumenta mientras caen la confianza y la capacidad laboral.
La automatización se estaba extendiendo: una encuesta de 2023 a 20 fábricas de Daca encontró que el 80 % planeaba comprar máquinas semiautomáticas en un plazo de dos años, mientras que las principales fábricas preveían recortar el 22 % de su plantilla. La industria ganó velocidad, pero su competitividad a largo plazo siguió ligada a que la capacitación y las ganancias llegaran a los trabajadores.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- Automation, surveillance strain workers in Bangladesh’s factories - Rest of World Rest of World · restofworld.org ·