Hablando ante la prensa en el brewpub insignia de BrewDog en Waterloo, ante la dirección de la empresa y los antiguos 'Equity Punks' de la sociedad extinta previa a la administración, el consejero delegado de Tilray Brands, Irwin Simon, expuso la ambición de devolver a BrewDog a una valoración superior a los 1.000 millones de dólares. Tilray había comprado la propiedad intelectual de la marca, la planta de fabricación de Aberdeen y los brewpubs con mejor rendimiento por 33 millones de libras en marzo de 2026, y hasta ahora ha invertido en el negocio alrededor de 50 a 60 millones de dólares (38 a 45 millones de libras). «Vamos a invertir lo que haga falta para darle la vuelta», declaró a The Grocer. «No había nada ahí para generar flujo de caja, así que hay que poner dinero».

Buena parte de ese dinero se destinó a desbloquear acuerdos de suministro con proveedores de la BrewDog anterior a la administración, que se habían quedado en la estacada; los informes de los administradores señalan que los acreedores no garantizados, a quienes la quiebra dejó debiendo 190 millones de libras, recuperarán menos de un penique por libra. El relanzamiento comenzó con una campaña de 'Under New Ownership' (Bajo nueva propiedad) y un recorte de precios: los packs de cuatro latas de 330 ml de Punk IPA rebajados a 3 libras. Los primeros datos de minoristas citados por BrewDog mostraban ventas promocionales del doble que en el mismo periodo del año anterior.

La inversión se orienta ahora a la planta de Aberdeen —alrededor de 3 millones de libras de capex en los próximos 18-24 meses, más 500.000-750.000 libras en operaciones—, donde Tilray planea elaborar sus marcas de cerveza estadounidenses junto a las propias de BrewDog, descartando la fabricación por contrato para llenar volumen.

El crecimiento también se traza a través de las líneas sin alcohol, 'surfeando la ola' de las bebidas energéticas y funcionales con Hi*Ball y Mello, y mediante cócteles listos para beber (RTD), aunque Simon subrayó que «el 90% de nuestros productos van a ser bebidas alcohólicas». Elogió a los minoristas británicos como «muy, muy buenos»: «No hemos perdido distribución, y les encanta nuestra cartera de productos, nuestras innovaciones, y están dispuestos a respaldarnos».

Los primeros datos de minoristas citados por BrewDog mostraban ventas promocionales del doble que en el mismo periodo del año anterior; Tilray ha invertido hasta ahora entre 50 y 60 millones de dólares.

La administración dejó a la marca sin motor de flujo de caja: el comprador tuvo que financiar acuerdos de suministro solo para que siguiera fluyendo la cerveza.

Se eligió un recorte de precio llamativo en la IPA insignia como palanca de reapertura, y los datos de minoristas mostraron un regreso rápido de los clientes.

Tilray se apoya en su propia cartera de bebidas —marcas estadounidenses elaboradas en Aberdeen, Hi*Ball, Mello y el saber hacer en RTD— para sostener los volúmenes reconstruidos.

Comprar una marca tras su entrada en administración compra el nombre, no la maquinaria: reconstruir el suministro, el volumen y la confianza es donde va el dinero de verdad.

La campaña 'Under New Ownership' y la promoción de Punk IPA a 3 libras estaban en marcha con ventas que se duplicaban según los primeros datos de minoristas (autodeclarados por BrewDog); la inversión en Aberdeen estaba prevista para los próximos 18-24 meses. Los acreedores no garantizados de la sociedad anterior a la administración —incluidos 220.000 inversores de Equity for Punks— iban a recuperar menos de un penique por libra de la antigua entidad; el cambio de rumbo es una apuesta enteramente del nuevo propietario.

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Las fuentes

  1. Tilray CEO praises 'very supportive' UK retailers as BrewDog turnaround kicks off The Grocer · thegrocer.co.uk ·