El impulso de Vietnam hacia los semiconductores estaba limitado tanto por el talento como por el capital. En la sucursal de CoAsia Semi en Hanói, el ingeniero principal Nguyen Thanh Yen había reclutado solo a 70 ingenieros de diseño de chips en tres años frente a un objetivo de 300. La escasez de cursos sobre chips, el bajo conocimiento entre los estudiantes y la fuga de cerebros hacían que el reclutamiento de personal con experiencia fuera un callejón sin salida.

Yen convenció a CoAsia Semi de permitirle crear un curso para estudiantes de ingeniería y formar a diseñadores de chips desde cero. La decisión cambió la respuesta de la sucursal: pasó de buscar especialistas ya formados, que escaseaban, a construir su propia cantera; en 2023, Yen dijo sentirse orgulloso del equipo que había formado.

Ese movimiento a nivel de empresa se enmarcó en una respuesta más amplia de Vietnam: la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hanói abrió el primer programa de grado del país en fabricación y diseño de semiconductores, con 89 estudiantes en su primera promoción.

Yen reclutó a 70 ingenieros de diseño de chips en tres años y creó un programa de formación en lugar de depender de 300 contrataciones con experiencia.

Vietnam contaba con unos 5.000 ingenieros de hardware para un sector de chips que se esperaba que necesitara casi diez veces más en la próxima década.

La sucursal de CoAsia Semi en Hanói solo podía reclutar a 70 ingenieros de diseño de chips en tres años frente a un objetivo de 300.

La escasez de cursos sobre fabricación de chips y el bajo conocimiento entre los estudiantes hacían que el reclutamiento convencional de personal con experiencia fuera demasiado lento.

Cuando un mercado técnico carece de especialistas ya formados, convierta la contratación en una cantera de formación: la empresa puede desarrollar la capacidad que el mercado laboral no puede aportar.

El programa de formación no cerró de inmediato la brecha de talento de Vietnam, pero dio a CoAsia Semi una forma repetible de hacer crecer un equipo de diseño local. El ecosistema en general también comenzó a sumar capacidad: el primer título en semiconductores de la HUST empezó con 89 estudiantes, mientras que una nueva asociación entre Estados Unidos y Vietnam comprometió 2 millones de dólares para laboratorios de enseñanza y cursos de formación. El resultado es una victoria incremental en la creación de capacidades, no una prueba de que Vietnam ya se hubiera convertido en un centro de fabricación de chips.

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Las fuentes

  1. U.S. to fund Vietnam’s chipmaking, despite scant chipmakers Rest of World · restofworld.org ·