Foot Locker entró en la recesión de 2009 como un minorista de artículos deportivos con presencia en centros comerciales y un pasado complicado: sucesora de Woolworth's, que solo había dejado de llamarse Venator en 2001. En agosto de 2009, Ken Hicks sucedió a Matt Serra como consejero delegado y heredó una cadena cuyos resultados subían y bajaban al ritmo del tráfico de los centros comerciales y del calendario de lanzamientos de zapatillas.
Hicks dirigió la empresa durante cinco años y se le atribuyó un crecimiento espectacular de sus ventas y ganancias, además de afinar el enfoque de la cadena en el calzado deportivo y su lugar en la cultura de las zapatillas. Cuando pasó el testigo, la empresa estaba lista para un relevo interno: el director de operaciones Richard Johnson, que asumió el cargo el 1 de diciembre de 2014.
Las cifras lo confirmaron. En el ejercicio fiscal de 2014, el beneficio neto de la empresa se disparó hasta los 520 millones de dólares, un 21,2 por ciento más en un año, y la cadena, como lo expresó FashionUnited, avanzó con paso firme hacia 2015 y por delante de las expectativas del mercado. El ejercicio fiscal de 2015 trajo unos ingresos récord de aproximadamente 7.150 millones de dólares, y la empresa siguió escalando en la lista Fortune 500 en los años posteriores a su marcha.
Las ventas y las ganancias crecieron drásticamente a lo largo de cinco años; en el ejercicio fiscal de 2014, el beneficio neto alcanzó los 520 millones de dólares, un 21,2 por ciento más en un año.
La cadena se apoyó en aquello que solo ella podía ser —el escenario minorista para los lanzamientos de zapatillas y la cultura del baloncesto— en lugar de luchar contra el declive de los centros comerciales como una zapatería generalista.
Los cinco años de Hicks demostraron el valor de mantenerse durante el giro: seguía en el puesto de consejero delegado cuando llegaron las cifras récord, y el consejo recompensó esa continuidad con una sucesión interna.
El crecimiento provino de la disciplina operativa en torno a los lanzamientos, la variedad de productos y la relación con Nike, que convirtió los lanzamientos escasos en tráfico para las tiendas.
La reestructuración de la era de la recesión en 2009 redujo las expectativas y los costes justo en el momento en que comenzaba el auge de las zapatillas.
Un minorista de centros comerciales puede crecer más que el propio centro comercial si se convierte en el escenario de la categoría: quien controle la relación con las marcas de zapatillas y sus aficionados controla el tráfico.
Richard Johnson mantuvo el rumbo durante los ingresos récord de aproximadamente 7.150 millones de dólares del ejercicio fiscal de 2015. La dependencia del ciclo de las zapatillas que impulsó la recuperación acabó volviéndose en contra: la apuesta de Nike por la venta directa al consumidor y la desaceleración del tráfico en los centros comerciales llevaron a Foot Locker a planificar el cierre de unos 400 locales para 2026, y en 2025 Dick's Sporting Goods compró la empresa por 2.400 millones de dólares, poniendo fin a su andadura como firma independiente. La era Hicks sigue siendo la prueba de que el operador adecuado, con cinco años de tranquilidad, podía convertir los inmuebles de centro comercial más cuestionados de Estados Unidos en la mejor plataforma de retail deportivo del mundo.
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Las fuentes
- Inside Foot Locker's CEO Move Footwear News · footwearnews.com ·
- Foot Locker, a foot ahead market expectations FashionUnited · fashionunited.uk ·
- Foot Locker is closing 400 stores by 2026 CNN Business · cnn.com ·