La implantación de un sistema de gestión de almacenes (WMS) de Manhattan en Lands' End provocó un retraso de una semana en sus centros de distribución durante el primer trimestre de 2026, según declaró el consejero delegado Andrew McLean a los analistas en la conferencia de resultados del 9 de junio. El contratiempo afectó al ritmo de los envíos mientras la empresa trabajaba para devolver sus centros de distribución a la capacidad normal, y el daño fue visible: los ingresos totales cayeron un 9 % interanual y los ingresos netos del comercio electrónico en EE. UU. bajaron un 10 % frente al primer trimestre de 2025. El director financiero Bernard McCracken fue cuidadoso al enmarcarlo: el tropiezo afectó al momento de los envíos, no a la demanda, y se esperaba que una parte del volumen aplazado regresara en el segundo trimestre.

Para el momento de la conferencia, el problema ya era historia: «Eso ha quedado atrás», dijo McCracken. «Hemos completado esa implantación y hemos vuelto al ritmo y a enviar a tiempo». Y el beneficio se cuantificó. McLean dijo que el nuevo sistema permitió a la empresa completar y cumplir los pedidos en un día: «realmente importante porque eso reduce nuestro plazo de entrega para un pedido estándar, aproximadamente entre un 20 % y un 25 %».

Lands' End forma parte de una ola más amplia de minoristas que reconstruyen su distribución sobre plataformas WMS: la cadena de supermercados Giant Eagle instaló Manhattan Active Warehouse Management en una quinta instalación, con dos más previstas para septiembre de 2025; Staples desplegó la plataforma en nueve centros de cumplimiento, con el resto previsto para finales de 2026; Academy Sports and Outdoors utiliza un WMS para impulsar su estrategia omnicanal, y Hy-Vee atribuye a la tecnología un mejor rendimiento de las entregas y una mayor eficiencia en la distribución.

Ahora los pedidos se completan y se cumplen en un día, lo que reduce el plazo de entrega de los pedidos estándar en torno a un 20–25 %, con el cumplimiento de nuevo al ritmo previo tras el primer trimestre.

El riesgo de la transición era real: incluso un minorista con buenos recursos perdió una semana de flujo de envíos y una novena parte de sus ingresos trimestrales durante la implantación.

La dirección separó en su comunicación el momento de los envíos de la demanda, protegiendo la señal de demanda mientras absorbía un golpe en el calendario de envíos.

La recompensa justificaba el sacrificio: el cumplimiento de pedidos en un día y una reducción del 20–25 % en el plazo de entrega estándar se acumulan en cada pedido futuro.

Los despliegues de sus pares —Giant Eagle, Staples, Academy, Hy-Vee— demuestran que la adopción de WMS es un requisito básico, por lo que dar marcha atrás en la implantación no era una opción real.

Una transición a un WMS pasará factura antes de dar frutos: delimitar el tropiezo, decir a los inversores que se trata del momento de los envíos y no de la demanda, y medir después el dividendo en plazos de entrega.

Con la implantación completada, Lands' End volvió a los envíos puntuales y esperaba que una parte del volumen aplazado del primer trimestre llegara en el segundo. La empresa sigue operando con el WMS de Manhattan, con la capacidad de cumplimiento en un día posicionada como la ganancia duradera de un despliegue que le costó un trimestre complicado.

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Las fuentes

  1. Lands' End warehouse system rollout spurs temporary backlog Supply Chain Dive · supplychaindive.com ·