Cuando llegó la COVID-19, LCR Hallcrest —una imprenta especializada cuyos termómetros indican si un lavavajillas alcanzó la temperatura de desinfección— se reconvirtió para fabricar termómetros frontales desechables para hospitales locales, aumentando la producción hasta un millón a la semana. Era la segunda vez que la empresa hacía un giro de este tipo: durante el brote de SARS de 2003 hizo lo mismo, cuando una adquisición reciente la dejó con el doble de máquinas y el doble de personal.
La fórmula consistió en capacidad almacenada. El vicepresidente de operaciones, Rocky Sapienza, declaró a Supply Chain Dive que la empresa aún conservaba buena parte de ese equipo duplicado; tras ponerlo a punto y desinfectarlo, la firma contrató a 15 trabajadores adicionales a tiempo parcial y operó a plena capacidad, recurriendo a un gran inventario de seguridad durante las primeras semanas de producción y a proveedores casi todos radicados en EE. UU., por lo que no preveía interrupciones en el suministro de materiales nuevos.
La reconversión tuvo un costo: la empresa puso en pausa su línea de productos promocionales personalizados, explicando a los clientes que la personalización «en tiempos como estos no» procedía, y les ofreció artículos sin imprimir para que los terminaran ellos mismos. La capacitación cruzada hizo el resto: los nuevos contratados asumieron tareas como el empaquetado mientras los empleados existentes pasaron a la impresión, ya capacitados para ese cambio.
Un millón de termómetros frontales desechables a la semana para hospitales locales, con 15 nuevos contratados a tiempo parcial en máquinas de la era del SARS puestas a punto.
El equipo comprado para el aumento de producción durante el SARS estaba listo, así que escalar significó poner máquinas a punto en lugar de pedirlas e instalarlas.
La capacitación cruzada permitió que los nuevos contratados se encargaran del empaquetado mientras los empleados de plantilla pasaban a la impresión, añadiendo capacidad sin nuevas habilidades.
Una base de proveedores mayoritariamente estadounidense y un gran inventario de seguridad eliminaron las dependencias de importación que frenaron otras reconversiones.
La empresa pausó su propia línea de productos promocionales para liberar capacidad de línea para la demanda hospitalaria.
La redundancia es una opción de reconversión: máquinas duplicadas conservadas de la última crisis, personal capacitado en varias tareas, proveedores nacionales e inventario de seguridad convirtieron un pedido pandémico en un plan de producción.
La producción se mantuvo en un millón de termómetros frontales desechables a la semana para hospitales locales, y la empresa no esperaba interrupciones en los materiales entrantes.
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Las fuentes
- The supply chain behind the pivot to make coronavirus relief supplies Supply Chain Dive · supplychaindive.com ·