ENI, el conglomerado energético estatal italiano, era a principios de los años noventa sinónimo de entrelazamiento político: un grupo disperso de cientos de empresas en petróleo, gas, química e ingeniería. La crisis fiscal de Italia forzó el cambio: el decreto-ley 333 de 1992 convirtió a ENI de ente estatal en sociedad anónima y puso en marcha la privatización.

El consejero delegado Franco Bernabè, nombrado en 1992, racionalizó el grupo antes de venderlo: centró ENI en su negocio energético principal, se desprendió de actividades consideradas no estratégicas e impuso disciplina financiera. La primera colocación pública se produjo en noviembre de 1995 —alrededor del 15 por ciento de la compañía a 5.250 liras por acción— y aportó aproximadamente 7 billones de liras a las arcas del Estado.

Siguieron otras ofertas y, para 1998, el Estado había colocado el 68 por ciento del capital de ENI en el mercado. La empresa que surgió era un grupo integrado de petróleo y gas, más ligero —Agip, Snam, Saipem y sus pares—, capaz de competir internacionalmente, y sigue siendo una de las mayores compañías energéticas de Europa.

La primera colocación de 1995 aportó al Estado unos 7 billones de liras; para 1998, el 68% del capital de ENI estaba en el mercado y ENI era una de las mayores petroleras de Europa.

La reestructuración precedió a la salida a bolsa, de modo que los inversores compraron una compañía enfocada y no un conglomerado político.

La venta escalonada permitió al mercado absorber las acciones de ENI mientras el Estado sondeaba la demanda y mantenía el control inicialmente.

Los recortes de Bernabè centrados en el negocio principal redujeron la cartera dispersa que hacía difícil valorar ENI.

El folleto pudo citar los beneficios récord de 1994, lo que dio a la oferta una historia financiera creíble.

Ordena la cartera antes de sacarla a bolsa: Bernabè redujo ENI a su núcleo y saneó sus finanzas primero, de modo que la venta escalonada recaudó miles de millones en lugar de volcar un conglomerado político en el mercado.

La venta escalonada de ENI continuó por etapas hasta 1998, con el Tesoro conservando una participación, y bajo la disciplina del sector privado el grupo se expandió en el exterior hasta convertirse en una de las principales compañías energéticas integradas del mundo. La estructura de la era Bernabè —enfoque en el núcleo, gobernanza de mercado y privatización escalonada— sigue citándose como el modelo que hizo funcionar la mayor privatización de Italia.

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Las fuentes

  1. The privatization of Eni ENI Historical Archive · archiviostorico.eni.com
  2. Italian Experience Points Up Fatal Flaws (International Herald Tribune) The New York Times (via Internet Archive) · web.archive.org
  3. Regulation of Public Utilities — Privatization of Italian Gas and Petroleum Company Mondaq / Studio Legale Bernascone & Soci · webiis08.mondaq.com