Serum Institute of India fue fundado en 1966 por Cyrus Poonawalla —criador de caballos, no farmacéutico—, quien vio que las vacunas vitales importadas tenían precios fuera del alcance de la mayoría de los indios y que el suero equino de sus establos era una materia prima para fabricar vacunas. La empresa de Pune se convirtió en el mayor fabricante de vacunas del mundo por dosis, vendiendo productos económicos acreditados por la OMS a hasta 170 países.

Su hijo Adar se formó para ello desde la base: «Trabajé en todos los departamentos —y en particular en marketing y ventas y en exportaciones, porque quería construir las exportaciones», dijo. En 2011, a los 30 años, se convirtió en CEO. Mantuvo la lógica de volumen primero —las vacunas acreditadas más baratas, vendidas a escala masiva— y llevó la capacidad cada vez más alto.

La apuesta que definió la sucesión fue la capacidad. En los dos años hasta la pandemia la empresa invirtió alrededor de 2000 millones de dólares; la planta terminada duplicó la capacidad. Cuando llegó la Covid, Serum Institute amplió la producción para la demanda global y comenzó a fabricar Covishield, la vacuna de AstraZeneca-Oxford, en India. Produjo 1900 millones de dosis en 2021 después de comprometerse a solo mil millones, y la nueva planta le dio la capacidad de producir 4000 millones de dosis de diversas vacunas.

La escala la convirtió en el cuello de botella mundial —y en blanco de presiones. Covishield representó cerca del 80 por ciento de las vacunas administradas en India. En marzo de 2021 el suministro británico de la vacuna se vio afectado por un retraso de cuatro semanas en un envío de cinco millones de dosis de Serum, mientras India priorizaba su propio programa de inmunización; la empresa dijo que los suministros futuros dependerían de la situación y del programa del gobierno indio.

2000 millones de dólares invertidos durante la pandemia duplicaron la capacidad; 1900 millones de dosis fabricadas en 2021 frente a un compromiso de mil millones, con margen para 4000 millones.

El hijo mantuvo la idea fundacional de su padre —precio para las masas—, que por diseño convirtió a Serum en el productor de mayor volumen y el proveedor por defecto en una emergencia global.

Amplió la capacidad de antemano, antes de que existiera la demanda, de modo que cuando llegó la Covid la restricción era la de pedidos, no la de fabricación.

El aprendizaje importó: una década trabajando en exportaciones y ventas significó que el nuevo CEO ya dominaba las relaciones con los clientes a los 30 años.

Priorizar el programa indio durante la escasez costó exportaciones pero preservó la relación con el gobierno del que depende el modelo de negocio.

Un propietario de segunda generación debería elegir la única métrica en la que su empresa pueda dominar y ampliarla de antemano antes de que la demanda lo confirme. El volumen convirtió a Serum en el proveedor indispensable cuando el mundo entró en pánico.

Serum Institute salió de la pandemia como el mayor fabricante de vacunas del mundo por dosis, abasteciendo a hasta 170 países, con Covishield responsable de cerca del 80 por ciento de las vacunas administradas en India y la nueva planta capaz de 4000 millones de dosis al año. Los retrasos en las exportaciones de principios de 2021 —cinco millones de dosis retrasadas repercutieron en el calendario de vacunación británico— mostraron la otra cara de ser la fábrica del mundo: cada gobierno quería un derecho sobre la capacidad. La sucesión en sí fue discreta en comparación: de padre a hijo, a los 30 años, con la apuesta por el volumen del hijo reivindicada en una década.

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Las fuentes

  1. How this millennial CEO steered the world's largest vaccine maker during the pandemic CNBC · cnbc.com ·
  2. Covid vaccine: UK supply hit by India delivery delay BBC News · bbc.co.uk ·