Tras el colapso del baht en julio de 1997, Bangkok Bank, el mayor prestamista de Tailandia, vio cómo los préstamos morosos ascendían del 14% de su cartera a finales de 1996 al 20% a mediados de 1998. El presidente, Chatri Sophonpanich, advirtió que el banco no podría sostenerse por sí solo si los clientes dejaban de pagar, y los analistas dijeron que podría quebrar si los préstamos morosos alcanzaban el 30–40%.

La decisión de Bangkok Bank fue recapitalizarse con dinero privado: en 1998 vendió unos 440 millones de nuevas acciones a inversores internacionales, y en abril de 1999 emitió un híbrido de capital y obligaciones por 1.100 millones de dólares que fue sobresuscrito en 189 millones de dólares. Las ampliaciones elevaron su ratio de adecuación de capital al 13,7%, el triple del mínimo del Banco de Tailandia y por encima de la directriz del 8% del BIS.

La vía privada mantuvo al banco fuera de manos del Estado. Mientras las compañías financieras colapsaban y los rivales eran cerrados o vendidos a compradores extranjeros, Bangkok Bank siguió operando bajo la familia fundadora y recuperó su fortaleza. Sigue siendo el mayor banco comercial de Tailandia y uno de los mayores de la ASEAN.

Una emisión híbrida de capital y deuda por 1.100 millones de dólares, sobresuscrita en 189 millones de dólares, elevó la adecuación de capital al 13,7%, el triple del mínimo local, sin control estatal.

El capital privado mantuvo a la familia Sophonpanich en el control cuando los rescates estatales costaron a otros su independencia.

La emisión híbrida de 1999 fue sobresuscrita, lo que mostró que los inversores respaldarían una recapitalización creíble.

Un ratio de capital del 13,7% le dio margen para seguir prestando durante lo peor de la recesión.

Los rumores de consolidación —«Tailandia tiene demasiados bancos»— significaban que los supervivientes más fuertes ganarían cuota.

En una crisis sistémica, captar capital privado pronto —aunque sea de forma dilutiva— supera a esperar un rescate estatal; los supervivientes se recapitalizaron mientras los rivales más débiles dudaban.

Bangkok Bank reconstruyó de forma constante su rentabilidad y su actividad crediticia después de 2000, manteniéndose como el mayor banco comercial de Tailandia y un prestamista líder de la ASEAN. La lección de la época de la crisis perduró: el banco captó capital de los mercados en lugar de esperar ayuda gubernamental, y su nombre se convirtió en sinónimo de la vía de recapitalización privada en Tailandia.

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Las fuentes

  1. An Industry Gets a Haircut Asiaweek (via CNN) · us.cnn.com ·
  2. Thailand and the IMF: Has the Balance of Power Shifted? Focus on the Global South · focusweb.org ·
  3. Chatri leaves mark as banking leading light The Nation (Thailand) · nationthailand.com ·